30 de octubre de 2007
24 de octubre de 2007


Hormigas corren dentro mi cuerpo, parecen prepara su nido en mi corazón. No me molesta su sutil cosquilleo, mas se que por muy hondo que lleguen, moriremos juntos. No se llorar, cuando aprenda no permitiré que nada se apropie de mi alma, los ríos lacrimales se encargarán de que florezca en mi un manto verde.
Parada obligada en Sevilla, cerveza refrescante, tapas reconstituyentes y un abrazo a unos nuevos amigos, Ernesto y Ana. De aquí a Málaga. Macoña rubia enturbia nuestra estancia, sin ser capaz de mirar el reloj, simplemente, estoy presente. Reencuentros y despidos. Mosquitos que pican. Me acerco a la luna. Abrazos. Tristeza, y alegría a la vez. Quedarán para siempre, en mi, los momentos vividos juntos este verano en Asturias. Deseando veros pronto; marxamos. Paré en Villanueva del Rosario para saludar a Fran y a Brenia. Trepé por la roca con Fran, pero no pude coger ninguna estrella, a ellos si les cayó un regalo del cielo esa misma noche. Felicidades.
Pensando ya en llegar a casa, hicimos noche en Valencia. Nos escondimos tanto del cansancio que ni el Chiqui nos encontró, así que, quedamos en intentarlo otro día con más tranquilidad.
Ahora ya en casa, me quito un peso de encima, vacío un llanto ahogado de mi pecho y me lleno de energías, pero no me atiborro para que no me pueda luego el aburrimiento.
24/10/07


El tiempo nos corre al revés, volvemos al verano, pero sin masas ni crema solar, llegamos al Algarve. El océano sigue de vacaciones y no empuja. Buscando y rebuscando, ni en Sâo Torpes ni en Porto Corvo, llegamos a Malhâo siguiendo “todu derechu”. Pasamos una noche y una mañana, de desengaño y frustración por no querer lo que era, desordenado. De aquí a Ocedeixe, por el camino recogí la desmotivación y la apatía, me quedé con las cenizas de un baño esperanzador. Al día siguiente seguimos intentándolo, pero mi cansancio se hace patente, de nuevo, otra catedral derruida, Arrifana me da una patada en el culo y llego a Carrapateira con un billete para la evasión.
Me deslumbra una luz; intermitente; potente; guía, el Faro de San Vicente. Esquinazo en Beliche y acabamos en Tonel, donde si me da para un baño reconciliador. Noche en Sagres. Por la mañana, un pinchazo del vecino nos lleva a la custodiada playa de Ponta Ruiva de la mano de Ernesto y Ana, por suerte la entrada era libre. Líneas glaseadas con un potente off-shore que me pierde la vista. Giros en vertical, giros al Mediterráneo.
13/10/07
8 de octubre de 2007
Norah Jones canta para la melancolía mía. Sueño que me abraza el amor mío, sueño con dulces recuerdos, sueño con un dulce reencuentro.
En la praia de Sâo Juliâo, dentro de otro paraíso para surfistas, Ericeira, encontramos la combinación ganadora. Buenas olas, sin rocas, tranquilo, sol y muchas ganas de darse un baño. Fluyo por las olas, me subo al labio y entre giros regalo conocimientos. Al día siguiente desayunamos tostadas, una de cal y otra de arena; -hay que saber aceptar que esto no solo depende de uno mismo, las variables juegan caprichosamente y allí estamos nosotros, rodando a su merced, Paula.
7/10/07
Quedan atrás los kilómetros muy deprisa, huimos de los adoquines que nos agitan, de las calles abandonadas y de playas cómo platos. Llegamos a Porto por la tarde, después de un descansito en Vila do Conde. La ciudad vive agitada por los adoquines y las cuestas. Muchas calles se perdieron en algún tranvía de la evolución y se te descuadran algunos conceptos. Asocio algunos detalles con Argentina, para compararlo con algo y así poder clasificarlo. Me trage una sensación intranquilizadora y no me permitió sumergirme de lleno a las autenticas aguas del Douro.
Nos decidimos a dar un paso de gigante, “stop and go” en Figueira da Foz y visita fugaz a la ola de Cabedelo que rompe con alegría ante un tiempo espeso de lluvia. Llegamos a Nazaré, el pueblo, vestido de blanco, nos impresiona igual que nos sorprende la escasez de olas y de un sitio donde descansar. Tentamos a la suerte, apostamos por Praia Salgado y acertamos; sin grandes construcciones que hacen sombra, rodeado de verde y unos pocos luchadores que se atreven con Neptuno al juego de quién pesca a quién, decidimos dar una tregua al velocímetro y unos momentos para el reencuentro.
3/10/07
Cuando nos disponemos a pintar nuestro siguiente destino, Galicia se nos muestra en su máxima expresión, el agua y el frío diluyen los colores. La playa de la Lanzada esta insípida, Melire hace un esfuerzo para mantener su belleza ante la atenta mirada de las Islas Cies y Patos nos aguarda una ducha fría antes que anochezca.
Amanece con tímidos toques de color y un viento descarado que no repara en distorsionar el trazo de las horas. Decidimos aprovechar la bonanza para cruzar el Miño y adentrarnos a tierras lusas.
Paseamos por las desiertas calles adoquinadas de Viana do Castelo, a cada esquina esperamos encontrar la chispa que encienda la vida a la ciudad, pero el frío le apagó su llama y se ha quedado en casa, con lo que decidimos volver nosotros también a la nuestra.
30/09/07
26 de septiembre de 2007
... amanece en el Faro del Cabo Villano. Sueños de amor rociados en la almohada, lágrimas por tu querer impresas en mis mejillas. Profundo hueco en mi corazón, mellado por la falta tuya. Sollozo besos solubles cual estremecedoras olas que se disipan entre las rocas y la tiniebla que emborracha la Costa da Morte. Vagaré en mi soledad hasta nuestro anhelado reencuentro.
Llegué hasta aquí por los senderos de la paciencia, aunque casi la pierdo buscando la puerta de salida de A Coruña. Retomé fuerzas en Razo; aunque no me dio para un baño cambié el medio y me balancee por mis inquietudes hasta aparecer en Malpica, donde la recogida playa abrazada por el pueblo me guardaba un par de bajadones que se estrellaban en la orilla.
Con mi perspicaz orientación pude dormir en la Playa de Traba. Buenos augurios para desayunar, descontracturo mi flaqueza y regálanme nuevas amistades y una derecha consistente.
Todo fluye, no bloqueo y aquí estoy.
24/9/07
Foto1: Torre de Hércules en A Coruña.
Foto2: La playa de Razo, desfasado.
Foto3: Malpica.
Foto4: Cabo Villano.
20 de septiembre de 2007
... explota el día y arranca con todas sus fuerzas, sol deslumbrante y maretón. Frouxeira, playa de Valdoviño, que no lo aguanta, despierto a Lucía y salimos con el desayuno en la boca. Iru no tiene tiempo ni de salir a dejar su particular recuerdo de visita.
Campelo está vacío, un edificio medio en ruinas cuenta los días de soledad. Suposiciones, seguro que esta casualidad no fue más que el premio de madrugar. Olones; grandes, muy grandes y miedo. Aparece Dan, galés. Cruce de vidas. Le echamos huevos y entramos. Los dos sabemos que es lo más grande de nuestra vida. Masas de agua cómo montañas, espumas cómo trenes y revolcones cómo atracciones de feria. Pillo una ola y salgo corriendo. Dan me está esperando emocionado, ha visto la ola y dice que era enorme. Decidimos marchar, realmente, no teníamos valor para aguantar aquello. Unimos fuerzas y vamos en busca de algo más asequible.
Caminos que llevan a pueblos, caminitos que llevan a urbanizaciones, curvas y curvitas; esto es un laberinto. Pillamos la general y tras preguntar 25 veces llegamos a la playa de San Jorge, súper tocada de viento, pero en un extremo le da casi de off-shore. Es difícil hacer el take-off, el viento es tan fuerte que cuando te vas a levantar tienes que cerrar los ojos porque sino se te llenan de agua. Aguanto, bajo la pared y cerrón. No está fácil.
Pasamos la noche en Doniños. Buena elección. Agua potable, duchas, baños... y mazorcones mañaneros. Olas rapidísimas y tubos increíbles. Súper exigente, la verdad que no lo disfruto mucho ya que realmente son olas de otro calibre al que estoy acostumbrado, pero vale la pena seguir intentándolo y ver como los demás se marcan unos trucazos de la virgen.
Va a menos. Nos damos un baño matinal de despedida, se van las olas, se va Dan y marchamos nosotros también de Doniños. Visita calurosa en Ferrol, parece pleno agosto de Mediterráneo, sin duda uno de los días de más calor de este verano.
Respiro y... seguimos el camino. ¿Hacia dónde? ¿Derecha o izquierda? Iru, no responde. Parece enfadado después del castigo impuesto tras vomitar tres veces dentro de casa, no por que esté malo, sino por comer vete a saber que. Tiempos de reeducación y disciplina, se acabo el crédito, aunque no todo es negro, el blanco brilla por si mismo.
20/9/07
Foto1:Campelo, la ola más grande que he surfeado.
Foto2:San Jorge (Xorxe), mucho viento.
Foto3: Doniños al anochecer, no quedaba mucho pero la forma de la ola aguanta siempre.

En el kilómetro 93.215 empieza este viaje. Una Galicia misteriosa me recibe teñida por la niebla aunque unos tímidos rayos de sol con olor de eucalipto consiguen abrazarme dándome una calurosa bienvenida. Praia des Catedrais y San Andrés de Teixido son las primeras visitas y Pantín el primer baño.
Abulicas gotas de vida riegan una tranquilidad abrumadora a mi pesar. La chispa está que va a saltar en cualquier momento, pero llega la noche y aún no se ha decidido, así que, me contento con la tenue luz de mi farolillo y las estrellas que brillan dentro de casa.
17/9/07
13 de septiembre de 2007
Recogemos las cosas, guardamos la mesa, las sillas y el tendal. Para Juanra, Montse y Julia se han terminado las vacaciones y vuelven a Piedras Blancas para empezar un nuevo ciclo. Son una familia encantadora, y admiro a Juanra y a Montse por la manera cómo se lo montan, tanto profesionalmente, cómo a la hora de divertirse y por cómo educan a Julia. Aunque no sé que me depara el futuro, van a ser para mi, un modelo de familia de referencia y para tener en cuenta. He aprendido otras cosas de ellos, me han enseñado nuevos trucos sobre el arte de cocinar, comer y beber, son grandes expertos en la materia y me asombro su extenso conocimiento sobre vinos, quesos y productos asturianos auténticos, de los que no llevan etiqueta y no se encuentran en el Alimerka. Nos despedimos deseándonos la mejor suerte del mundo y la voluntad de seguir en contacto para un reencuentro futuro, ¿será el próximo invierno en el Pirineo? Quien sabe, todo se verá.
Me despido de Lara también. Aunque hemos pasado menos tiempo juntos y no nos hemos conocido tanto, han sido unos buenos momentos.
Cuando tengo la Lucía bien arregladita para abandonar Vega, la dejo en relentí y voy a despedirme de Juan Carlos, Conchi y Rafael. Son una familia de Málaga que pasan el verano con la autocaravana en esta misma playa. Rafael es el abuelo de Juan Carlos y el conductor. Sin él no llegarían cada año hasta aquí. Un día me vio apurado haciendo la colada y me dijo: -“Eso te pasa porqué no hiciste la mili, sino ya sabrías como se lava la ropa”. Entonces con pequeños recuerdos de su servicio militar aprendí a frotar la ropa. Juan Carlos es el sobrino de Conchi, tiene 12 años y pasa las vacaciones en Vega. Ha sido, sin duda, nuestro mejor cliente en la escuela, el que ha repetido más días y el que más ha progresado. Conchi ronda los cuarenta años. Una enfermedad le obliga a llevar un ritmo de vida diferente a la mayoría, y eso no es fácil. Le encanta cocinar, lo hace estupendamente y les regala a los suyos y algunos de sus vecinos, esos virtuosos manjares. Siempre recordaré las croquetas de jamón y queso, el arroz con caracoles y el cocido de patatas con ternera. Cómo quién dice, vive para ello y es feliz viendo a los demás como disfrutan con lo que les ha preparado.
Nos chocamos las manos con Jose. Hemos dirigido la escuela por un verano exigente, nadie recuerda un año tan malo, así que en vistas de los comentarios, considero todo un éxito llegar hasta dónde hemos llegado. Nos prometemos mantenernos en contacto, ya sea para reunirnos este invierno por La Cerdanya o para reflotar la escuela de surf el verano que viene. Hasta la próxima.
Al final arranco, me despido de Vega. Ahora solo me falta el carné de conducir para hacer lo propio con Ribadesella.
10/9/07
Foto1: Aquí estamos yo, Lara, Julia, Juanra, Montse y Iru.
Foto2: Conchi, Juan Carlos, yo y Rafael.
Foto3: Una imagen triste y decadente de la Escuela recién cerrada.

